La Iglesia Militante

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En días pasados leía sobre la importancia de hacer las cosas importantes y las urgentes y cada cosa a su momento. Lo importante no siempre es lo urgente y lo urgente no siempre es lo importante. Importante ir a estudiar, urgente ir al médico. Importante la salvación, urgente escribir un email. Nosotros nos sentimos orgullosos de andar en el camino de Dios pero no solo por andar allí quiere decir que somos salvos. Es importante ser parte de la iglesia pero esto no nos asegura la salvación. Urgente es tener claro que debemos caminar todos los días en la transformación de nuestro ser. La salvación es por gracia, pero solamente la obediencia por amor a Dios nos asegura la salvación.

Concentrémonos en Éxodo 12:29-38. Cuando el pueblo de Dios fue sacado de Egipto, también salió con él una multitud que no era de Israel. Esta multitud se componía no sólo de los que obraron movidos por la fe en el Dios de Israel, sino también de un número mayor de individuos que trataban únicamente de escapar de las plagas, o que se unieron a las columnas en marcha por pura excitación y curiosidad.   Esta clase de personas fue y es hoy un obstáculo, un lazo para Israel. En esa multitud va el pueblo de Dios! A cuál grupo perteneces? Eres de los que caminan con el Señor o eres la cizaña que crece junto al trigo?

Cuando el Señor nos trajo a nueva vida, cuando nos sacó de Egipto, del mundo en que vivíamos, nos pidió que le siguiéramos de corazón y nos dio su Ley para amarle. Ojo! Como en la antigüedad, primero nos sacó de Egipto y luego nos llevó al Sinaí para darnos su Ley lo que nos indica claramente que a Jesús podemos acudir con todas nuestras faltas y que él nos acepta tal como somos para luego llevarnos por un camino de transformación.

En 1 Corintios 10:1-11 el apóstol Pablo nos cuenta que cuando Israel cruzó el Mar Rojo, experimentó el bautismo. Cuando las aguas se abrieron para que ellos pasaran en seco, fue como una sepultura bajo aquellas aguas.  El bautismo en agua tiene algunos significados: Es un paso de obediencia a un mandamiento que Cristo Jesús dio. Es un testimonio público de la fe que uno ha aceptado. Es un símbolo de como fuimos lavados por la sangre de Cristo. Pero también es una muerte y una resurrección. El bautismo en agua es una muerte al pecado y una resurrección a la nueva vida en Cristo Jesús. Para el Apóstol Pablo, Israel no volvería a cruzar aquel mar para volver a Egipto. En Egipto ellos habían sido esclavos, habían sufrido hasta la muerte. Por tanto, el Mar Rojo señalaba un límite al pueblo de Israel que no podía cruzar. De la misma manera el cristiano al bautizarse, al ser sumergido en el agua está muriendo a la esclavitud del mundo y al pecado.  El bautismo marca la línea que no debe cruzar, es una especie de frontera que no está autorizado a traspasar. No debemos volver a la vida antigua, dejemos todo aquello que nos enreda y nos aparta del Señor y no cometamos los mismos errores del pasado. De ahí la amonestación del versículo 11: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”.

Nosotros tristemente regresamos a Egipto, no físicamente pero si espiritualmente.  ¿Dónde está tu mente, en las cosas de Dios o del mundo? Por qué seguimos cruzados de brazos o haciendo tan poco por nuestra conversión o ayudando a otros para que reciban el mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6-8. La hora del juicio de Dios ha llegado y  preferimos desentendernos del tema. Acordémonos que el Evangelio es como una gran red: Mateo 13:47  "Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces”. En su misericordia y ternura, Dios tiene paciencia con el impío, y aun con el de falso corazón. Pero más que mirar la paja en el ojo ajeno deberíamos revisar la viga de nuestro ojo. Cuál debe ser nuestra urgencia o nuestro asunto importante?

¿Vives o eres una iglesia militante listo(a) para convertirte en parte de la iglesia Triunfante? Nuestra iglesia es una iglesia Militante, está llena de desperfectos humanos, pero es la iglesia de Dios. Cada uno de nosotros estamos trabajando con la ayuda y dirección del Espíritu Santo para poder pasar a la iglesia Triunfante que es cuando Cristo regrese. Como soldados de Cristo tenemos que estar alerta en todo momento para no ser sorprendidos por las artimañas del enemigo. El enemigo sembró la cizaña cuando "los hombres dormían”. No podemos dormir, tenemos que estar en guardia, de lo contrario seremos sorprendidos por el enemigo.

La iglesia de Cristo puede ser adecuadamente comparada con un ejército.   La vida de cada soldado es de esfuerzos, penalidades y peligros.    Por doquiera hay enemigos vigilantes, dirigidos por el príncipe de los poderes de las tinieblas, que nunca duerme y nunca abandona su puesto.   Siempre que un cristiano se descuida, este poderoso adversario ejecuta un súbito y violento ataque.    A menos que los miembros de la iglesia sean activos y vigilantes, serán vencidos por las tácticas del enemigo.  Qué podría ser más terrible que un ejército de soldados cristianos somnolientos   ¿Qué avance podrían hacer contra el mundo?

( A fin de Conocerle, pag. 154 )

Persevera en la fe, Cristo viene pronto y cuando eso suceda seremos una iglesia triunfante en Cristo Jesús.   Pero mientras eso sucede aferrémosnos de Jesús y luchemos por nuestra salvación.

 

 

 

 

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