La blasfemia contra el Espíritu Santo, el pecado que no puede perdonarse

La blasfemia contra el Espíritu Santo, el pecado que no puede perdonarse

Es un asunto serio la blasfemia contra el Espíritu Santo. Él se entristece cuando el ser humano actúa en forma independiente y cuando rehúsa entrar en el servicio del Señor porque considera que la cruz es muy pesada, o el renunciamiento demasiado grande. El Espíritu busca habitar en cada creyente y si es bienvenido como huésped de honor, los que lo reciben llegarán a ser perfectos en Cristo.

El Espíritu Santo es el maestro divino. Si deseamos aprender sus lecciones, llegaremos a ser sabios en la salvación. Sin embargo, necesitamos guardar bien nuestros corazones, puesto que con frecuencia olvidamos las instrucciones divinas que nos instan a no proceder de acuerdo con las inclinaciones naturales de una mente no consagrada. Cada uno necesita pelear su propia batalla contra el egoísmo: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”—Efesios 4:30. Sigue leyendo

La tierra nueva, la nueva Jerusalén

tierra nueva

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron”—Apocalipsis 21:1.

La tierra nueva es la herencia de los hijos de Dios y debemos creer en esta verdad como nuestro futuro hogar. Cristo aseguró a sus discípulos que había ido a preparar moradas para ellos. Los que aceptan las enseñanzas de la Palabra de Dios no serán totalmente ignorantes acerca de las mansiones celestiales.

Pablo declaró: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”—1 Corintios 2:9. El lenguaje humano es inadecuado para describir la recompensa de los justos. Ninguna mente finita puede comprender la gloria del paraíso de Dios. Sigue leyendo

Orar en el nombre de Jesús, el vínculo entre la humanidad y Dios

Orar en el nombre de Jesús

En ocasiones nos preguntamos lo que significa orar en el nombre de Jesús. Debemos empezar entendiendo que tenemos un abogado ante el trono de Dios, que está envuelto por el arco iris de la promesa y estamos invitados a presentar nuestras peticiones ante el Padre en su nombre. Dice Jesús: Pidan lo que deseen en mi nombre, y se les hará. Al presentar mi nombre, dan testimonio de que me pertenecen, que son mis hijos e hijas, y el Padre los tratará como a su propio Hijo y los amará como me ha amado a mí.

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El carácter de Cristo: necesitamos el poder de una vida elevada, pura y noble

el carácter de Cristo

Dios espera que sus hijos lleven el carácter de Cristo, que los que llevan el nombre de su Hijo, lo representen. Sus seguidores han de estar separados del mundo en sus principios e intereses; pero no deben aislarse del mundo. El Salvador trataba constantemente con los hombres, no para alentarlos en cosa alguna que no estuviese de acuerdo con la voluntad de Dios, sino para elevarlos y ennoblecerlos. “Me santifico…—declaró—para que también ellos sean santificados”. Juan 17:19. Así también el cristiano debe morar entre los hombres, a fin de que el sabor del amor divino pueda ser como la sal para preservar el mundo de la corrupción. Sigue leyendo