La parábola del hijo pródigo

parábola del hijo pródigo

La parábola del hijo pródigo al igual que la de la oveja y la moneda perdida, presenta en distintas formas el amor compasivo de Dios hacia los que se descarriaron de Él. Aunque ellos se han alejado de Dios, Él no los abandona en su miseria. Está lleno de bondad y tierna compasión hacia todos los que se hallan expuestos a las tentaciones del astuto enemigo.

En la parábola del hijo pródigo se presenta el proceder del Señor con aquellos que conocieron una vez el amor del Padre, pero que han permitido que el tentador los llevara cautivos a su voluntad. “Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece: y les repartió la hacienda. Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos a una provincia apartada”. Sigue leyendo

La parábola del grano de mostaza

La parábola del grano de mostaza

La parábola del grano de mostaza la encontramos relatada en tres de los evangelios —Mateo 13:31-32; Marcos 4:30-32; Lucas 13:18, 19. Nos muestra la multitud que escuchaba las enseñanzas de Cristo, entre ellos muchos fariseos, que discutían entre sí cómo este modesto maestro podría exaltar a Israel al dominio universal. Sin riquezas, poder u honor, ¿cómo había de establecer el nuevo reino?

Cristo al conocer lo que pensaban les contestó: “¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿O con qué parábola le compararemos?” Entre los gobiernos terrenales no había nada que pudiera servir para establecer una semejanza. Ninguna sociedad civil podía proporcionarle un símbolo. “Es como el grano de mostaza—dijo Él—, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las simientes que hay en la tierra; mas después de sembrado, sube y se hace la mayor de todas las legumbres, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra”. Sigue leyendo

¿Qué es idolatría ante los ojos de Dios? La idolatría en el mundo cristiano de hoy

¿Qué es idolatría ante los ojos de Dios?

Podemos estar preguntándonos, ¿Qué es idolatría? Dios nos ha dado muchas cosas en esta vida sobre las que podemos derramar nuestros afectos; pero cuando llevamos hasta el exceso lo que en sí mismo es bueno, nos convertimos en idólatras. Cualquier cosa que separe nuestros afectos de Dios, y disminuya nuestro interés en las cosas eternas, es un ídolo.

Los que emplean el tiempo precioso que Dios les ha dado en embellecer sus hogares para ostentación, en seguir las modas y las costumbres del mundo, no sólo están privando a sus almas de alimentos espiritual, sino que también están dejando de darles a Dios lo suyo. El tiempo así gastado en la complacencia de los deseos egoístas podría emplearse en obtener conocimiento de la palabra de Dios, en cultivar nuestros talentos, para prestar un servicio inteligente a nuestro Creador. Si esto disminuye nuestra dedicación a Dios, es idolatría ante sus ojos. Sigue leyendo

Jesús en el juicio en el Santuario

Jesús nuestro abogado en el juicio en el Santuario

Jesús intercesor es nuestro Abogado ante Dios: “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”—1 Juan 2:1. “Cristo no entró en un santuario hecho por manos humanas, simple copia del verdadero santuario, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora ante de Dios en favor nuestro”. “Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos”—Hebreos 9:24; 7:25.

El más profundo interés manifestado entre los hombres por los fallos de los tribunales terrenales sólo representa débilmente el interés manifestado en las cortes celestiales cuando los nombres inscritos en el libro de la vida desfilan ante el Juez de toda la Tierra. El Intercesor divino aboga para que a todos los que han vencido por medio de la fe en su sangre se les perdonen sus transgresiones, con el fin de que sean restituidos a su hogar edénico y coronados como coherederos del “señorío primero”. Miqueas 4:8. Sigue leyendo