La voluntad de Dios, no como yo quiero, sino como tú

La voluntad de Dios

Si la voluntad de Dios ha de llegar a ser la nuestra, necesitamos desde el mismo principio conocernos a nosotros mismos. Podemos trazar planes basados en nuestras ambiciones personales y en nuestros propósitos egoístas, pero el Señor conoce el fin desde el principio y comprende la relación que todo hombre debiera tener con Él y con su prójimo.

El eslabonamiento de ciertos elementos puede producir resultados desfavorables. Es por eso que el hombre no puede confiar en su propio juicio. La experiencia lo convencerá de su error. El Señor dispone lo que será de mayor beneficio espiritual al alma que está en la balanza, lista para comenzar una nueva empresa que significa más de lo que ella misma anticipa. ¿Qué debiera hacer esa persona? Su única seguridad consiste en colocar a un lado sus preferencias y planes, diciendo: “pero no sea como yo quiero, sino como tú”—Mateo 26: 39. Sigue leyendo

Las parábolas sobre el retorno de Jesús para el pueblo que debe esperarle

parábolas sobre el retorno de Jesús

En el capítulo 24 de Mateo se nos dan señales sobre el tiempo del fin y luego en el capítulo 25, se nos advierte mediante tres parábolas sobre el retorno de Jesús y cómo debemos comportarnos mientras esperamos este evento: las parábolas del siervo infiel, las diez vírgenes y los talentos.

Parábola del siervo infiel

Mateo 24:48-51 Pero ¿Qué tal si ese siervo malo se pone a pensar: “Mi señor se está demorando”, y luego comienza a golpear a sus compañeros, ¿y a comer y beber con los borrachos? El día en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada el señor volverá. Lo castigará severamente y le impondrá la condena que reciben los hipócritas. Y habrá llanto y rechinar de dientes. Sigue leyendo

El mensaje a la iglesia de Laodicea

El mensaje a la iglesia de LaodiceaEl mensaje a la iglesia de Laodicea es una denuncia sorprendente y se aplica al actual pueblo de Dios. “Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”— Apocalipsis 3:14-17.

El Señor nos muestra aquí que el mensaje que se debe dar a su pueblo no es un mensaje de paz y seguridad. No es meramente teórico, sino práctico en todo detalle. En el mensaje a los laodicenses, los hijos de Dios son presentados en una posición de seguridad terrenal. Están tranquilos, creyéndose en una exaltada condición de progreso espiritual. “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”. Sigue leyendo

La historia de Job y su ejemplo de fe

La historia de Job

La historia de Job nos da una gran lección: la esperanza del cristiano no está basada en el arenoso fundamento de los sentimientos. Los que obran por principio contemplarán la gloria de Dios más allá de las sombras, y confiarán en la segura palabra de su promesa. No se les disuadirá de honrar a Dios, no importa cuán tenebroso parezca el camino.

La adversidad y las pruebas solamente les proporcionarán la oportunidad de mostrar la sinceridad de su fe y amor. Cuando el alma esté deprimida, eso no será evidencia de que Dios ha cambiado. “Es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” —Hebreos 13: 8. Si las nubes inundan nuestra alma, no debemos creer que estamos olvidados. Nuestra fe debe abrirse camino a través de la oscuridad. Sigue leyendo