La fe de la mujer cananea, la mujer sirofenicia

la mujer cananea

En la Biblia se nos invita a tener la fe de la mujer cananea, una fe viva, y a ponerla en práctica. Seguro que todos queremos más poder de Dios, pero vivimos con mucha incredulidad. Tenemos más fe en nuestro propio obrar que en lo que puede hacer Dios por nosotros. Hacemos planes y proyectos, pero oramos poco, y la clave pasa por comprender nuestra necesidad de Dios. En otras ocasiones pedimos pero no perseveramos en mantener esos pedidos ante el Señor. Sigue leyendo

La voz que clama en el desierto, el espíritu de Elías

La voz que clama en el desierto

De entre los fieles de Israel, que por largo tiempo habían esperado la venida del Mesías, surgió el precursor de Cristo, “la voz que clama en el desierto”. El anciano sacerdote Zacarías y su esposa Elizabet eran “justos delante de Dios y en su vida tranquila y santa, la luz de la fe resplandecía como una estrella en medio de las tinieblas de aquellos días malos. A esta piadosa pareja se le prometió un hijo, que iría ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos. Sigue leyendo

La primera venida de Cristo y su cumplimiento

venida de Cristo

De la primera venida de Cristo, Pablo escribió: “Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, … para que redimiese a los que estaban debajo de la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos”—Gálatas 4:4, 5.

La venida de Cristo había sido predicha en el Edén. Cuando Adán y Eva oyeron por primera la promesa vez —Génesis 3:15—, esperaban que se cumpliese pronto. Dieron gozosamente la bienvenida a su primogénito esperando que fuese el Libertador. Pero el cumplimiento de la promesa tardó. Los que la recibieron primero, murieron sin verlo. Desde los días de Enoc —Judas 14—, la promesa fue repetida por medio de los patriarcas y los profetas, manteniendo viva la esperanza de su aparición, y sin embargo no había venido. Sigue leyendo

Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan

Bienaventurados seréis cuando os insulten“Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí”—Mateo 5:11. Desde su caída, Satanás obró por medios engañosos. Así como calumnió a Dios, calumnia a sus hijos mediante sus agentes. El Salvador dice: “sobre mí han recaído los insultos de tus detractores”—Salmo 69:9. De igual manera caen sobre sus discípulos.

A nadie, entre los hombres se calumnió más cruelmente que a Jesús. Se lo ridiculizó y escarneció a causa de su obediencia inalterable a los principios de la santa ley de Dios. Lo odiaron sin razón. Sin embargo, se mantuvo sereno delante de sus enemigos, declaró que el oprobio es parte de la herencia del cristiano y aconsejó a sus seguidores que no temiesen las flechas de la malicia ni desfalleciesen bajo la persecución. Sigue leyendo