La creación de Dios o la evolución

creación de Dios

En la creación de Dios el mundo y la humanidad se hicieron perfectos. Por la transgresión entraron al mundo el sufrimiento y la muerte. ¿Cómo sería el carácter de Dios si Él nos hubiera creado por medio de procesos violentos, egoístas y de dominación del más fuerte para crear un ser sin fallas que luego cae en un estado de violencia, egoísmo y dominación del cual tiene que rescatarse?

No se puede mezclar la creación de Dios y evolucionismo, se acepta lo uno o lo otro. El problema es que muchos lo hacen aceptando el modelo evolucionista donde el sufrimiento y la muerte son parte del proceso de la “creación”.

Algunos creen que la violencia, el sufrimiento y la muerte fueron parte de la manera en que Dios creó a la humanidad. Otros, que estos elementos son parte de la forma en que Satanás procura destruir a la seres humanos. Piensa en las diferencias en cuanto al carácter de Dios que presentan estos dos conceptos. Aquí radica la principal diferencia entre la creación de Dios y el evolucionismo.

¿La muerte como creación de Dios y evolución?

1 Corintios 15:26 “Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte”.

Usando el proceso de la muerte, Dios tuvo que haber gastado muchos homo erectus para conseguir finalmente una criatura a su propia imagen (homo sapiens). ¿Habría Jesús venido a salvar a la humanidad de la muerte, el mismo proceso que Dios habría usado para crear a la humanidad?

Algunos eruditos en el estudio bíblico objetan la idea de que Dios define desde el comienzo la naturaleza. Alegan que Él permitió que el mundo se desarrollara por procesos naturales supuestamente inherentes (evolución teísta). Pero estas ideas no son compatibles con la Biblia o con nuestra comprensión de la creación. El universo no tiene en sí mismo voluntad propia inherente. La creación no es una entidad independiente de Dios, sino el escenario en el que Dios les expresa su amor a las criaturas que él hizo

Isaías 45:18 “Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó”.

En el libro de Génesis capítulos 1 y 2 hay dos puntos que se resaltan claramente: nada fue fortuito en el acto de la creación, y no hubo antepasados comunes en las especies. Pero aparece hace siglo y medio el evolucionismo darwinista, que en sus diversas versiones enseña dos cosas: el azar y los antepasados comunes para todas las especies. ¿Cómo puede uno interpretar el Génesis por medio de una teoría que en su nivel más básico, contradice la creación de Dios?

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Dios creando

Salmo 24:1-2 “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos”.

Génesis 2:7 muestra a Dios creando a Adán en forma individual, y representa a este último como un ser moral e inteligente y no como un animal. Podemos imaginar a Dios usando sus manos para moldear con polvo el ser que quería crear.

Finalmente, la naturaleza de los días de la creación es un tema de mucha discusión. Algunos cuestionan si los días fueron días comunes o si podrían representar períodos de tiempo mucho más largos (Génesis 1:5, 8 y 31). ¿Hay algo en los versículos de Génesis capítulo 1 que implique que estos no fueron días literales de 24 horas como los que vivimos hoy? Los días estuvieron compuestos de una tarde (período oscuro) y de una mañana (período iluminado), y están numerados en orden. Los días se expresaron de un modo que muestra muy claramente que fueron días como los experimentamos ahora, la noche y el día, un período de oscuridad y un período de luz.

Es difícil ver cómo la declaración podría ser más clara o explícita al describir los días de una semana. Las expresiones repetidas “y fue la tarde y la mañana” enfatizan el aspecto literal de cada día.

Incredulidad

Algunos apelan al Salmo 90:4 y 2 Pedro 3:8 para alegar que cada día de la creación representa mil años. Esta conclusión no está sugerida en el texto, y no resuelve el problema creado por los que creen que estos días representan miles de millones de años. La suposición de que los acontecimientos de la primera semana requirieron miles y miles de años, ataca directamente los fundamentos del cuarto mandamiento de la Ley de Dios (Exodo 20:8-11).  Hace oscuro e indefinido lo que él ha hecho muy claro. Es incredulidad en la forma más insidiosa y, por lo tanto, más peligrosa; su verdadero carácter está disfrazado de tal manera que la sostienen y enseñan muchos que dicen creer en las Sagradas Escrituras.

Nuestra relación con Dios es muy vital para nuestra confianza en él y en su Palabra. Si no podemos confiar en la Palabra de Dios sobre algo tan fundacional y afirmado tan explícitamente como la creación en seis días literales del Génesis, ¿cómo podemos confiar en ella?

Medita en el contraste obvio entre la historia de la creación y las diversas ideas evolucionistas que pintan el mal natural como parte del proceso creativo original de Dios. ¿Por qué es imposible que estos conceptos conflictivos y el relato bíblico acerca de nuestros orígenes armonicen, sin que el sencillo significado de la Biblia sea destruido?

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