Isaías 58, un precepto divino

Isaías 58

Todo Isaías 58 debe considerarse como un mensaje para este tiempo, que debe darse una y otra vez. ¿Qué dijo el Señor en Isaías 58? El capítulo entero es de la mayor importancia. Leamos este capítulo cuidadosamente y comprendamos la clase de obra que llevará vida a las iglesias: “La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es ésta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo”. Santiago 1:27.

La obra del Evangelio debe ser llevada por medio de nuestras labores

Cuando encontremos almas dolientes que necesitan ayuda, démosla. Cuando encontremos a aquellos que están hambrientos, alimentémoslos. Al hacer esto, estaremos trabajando así como trabajó Cristo. La santa obra del Maestro fue un trabajo de misericordia. Animémonos en todas partes a participar en ella.

¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que encorve su cabeza como junco, y haga cama de saco y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne?

El esbozo de la obra

…Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se dejará ver presto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás, y oírte ha Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el extender el dedo, y hablar vanidad; y si derramares tu alma al hambriento, y saciares el alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía; y Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías hartará tu alma, y engordará tus huesos; y serás como huerta de riego, y como manadero de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

Esta es la obra especial que ahora está delante de nosotros. Todas nuestras oraciones y ayunos no valdrán nada a menos que resolvamos aferrarnos de esta obra. Sobre nosotros descansan sagradas obligaciones. Nuestro deber está claramente establecido. El Señor nos ha hablado por medio de su profeta. Los pensamientos del Señor y sus caminos no son los que los egoístas y ciegos mortales creen o desean que sean. El Señor escudriña el corazón. Si el egoísmo mora allí, él lo sabe. Podemos tratar de ocultar nuestro verdadero carácter a nuestros hermanos y hermanas, pero Dios lo conoce. Nada puede esconderse de él.

Se describe el ayuno que Dios acepta

Es el compartir nuestro pan con el hambriento y a los pobres errantes traerlos a casa. No esperar que ellos vengan hacia nosotros. Prosiguen incansablemente en nuestra búsqueda y nos suplican que les proporcionemos un hogar. Nosotros debemos buscarlos y traerlos a nuestro hogar.

Si nos empeñamos en esta obra de misericordia y amor, ¿nos resultará demasiado dura? ¿Podremos fallar y ser aplastados bajo el peso, y nuestra familia ser privada de nuestro sostén e influencia? Dios ha quitado cuidadosamente todas las dudas en cuanto a esto con una promesa a nosotros bajo la condición de nuestra obediencia. Esta promesa abarca todo lo más exigente que se pueda pedir. “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se dejará ver presto”.

Solamente creamos que es fiel el que lo ha prometido. Dios puede renovar la fuerza física. Más aún, lo dijo y lo hará. Y su promesa no termina ahí. “E irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia”. Dios edificará una fortaleza alrededor de ti. Pero la promesa no se detiene ni aun aquí. “Entonces invocarás, y oírte ha Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí”. Si quitareis el yugo de opresión y terminareis de hablar vanidad; si derramareis vuestra alma ante el hambriento, entonces “en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía; y Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías hartará tu alma, y engordará tus huesos; y serás como huerta de riego, y como manadero de aguas, cuyas aguas nunca faltan”.

La doble reforma de Isaías 58

La obra especificada en estas palabras es el trabajo que Dios pide a su pueblo que realice. Es la obra señalada por el mismo Dios. Con la labor de defender los mandamientos de Dios y reparar las brechas que se han hecho a la ley de Dios, hemos de unir la compasión por la humanidad doliente. Hemos de mostrar el supremo amor de Dios. Hemos de exaltar su monumento conmemorativo, el cual ha sido hollado por pies sacrílegos.

Y con esto hemos de manifestar misericordia, benevolencia y la más tierna piedad por la raza caída. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Como un pueblo, debemos realizar esta labor. El amor revelado hacia la humanidad doliente da significado y poder a la verdad.

La verdadera interpretación del Evangelio

Solamente con un generoso desinterés por aquellos que necesitan ayuda podremos dar una demostración práctica de las verdades del Evangelio. “Si el hermano o la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos: pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿Qué aprovechará? Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma”. “Ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad”.

Mucho más que un mero sermón está incluido en la predicación del Evangelio. Los ignorantes han de ser instruidos; los desanimados han de ser reanimados: los enfermos han de ser restaurados. La voz humana debe tomar parte en la obra de Dios. Palabras de ternura, simpatía y amor han de testificar de la verdad. Oraciones cordiales y sinceras han de acercar a los ángeles.

El Señor nos dará el éxito en esta labor; … ella está entretejida con la vida diaria, cuando se vive y se práctica. La verdadera interpretación del Evangelio es la unión de la obra en favor del cuerpo y del alma, tal como Cristo la realizó.

Isaías 58 es explícito

Isaías 58 es un capítulo  suficiente para iluminar a cualquiera que desee hacer la voluntad de Dios. Hay muchas oportunidades para que todos sean una bendición para la humanidad. El mensaje del tercer ángel no debe ser relegado a segundo término

en esta obra, sino que debe ser uno con ella. Puede haber y hay un peligro al esconder los grandes principios de la verdad cuando realizamos la obra que debe hacerse. Esta obra ha de ser para el mensaje lo que la mano es para el cuerpo. Las necesidades espirituales del alma deben estar en primer término.

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