La parábola de las 10 vírgenes, explicación

La parábola de las 10 vírgenes, explicación y aplicación para hoy

No hay duda de que la parábola de las 10 vírgenes es un símbolo alusivo a los eventos relacionados con el retorno de Jesús y por eso es vital un estudio reflexivo de este pasaje como ayuda en la preparación personal para afrontar los eventos finales de la historia de este mundo.

Aquí tenemos las dos clases de personas que declaran que están esperando a su Señor. Se las llama vírgenes porque profesan una fe pura y las lámparas representan la Palabra de Dios —Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino —Salmos 119:105.

El aceite es un símbolo del Espíritu Santo. Así se representa el Espíritu en la profecía de Zacarías: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos… ¿Qué significan las dos ramas de olivas, que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?… Y él dijo: Estos dos hijos de aceite son los que están delante del Señor de toda la tierra” —Zacarías 4: 1-14.

En la parábola las 10 vírgenes salieron a recibir al esposo

Mateo 25:1-2 “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Y cinco de ellas eran prudentes, y cinco insensatas”.

Vemos que todas las vírgenes tenían lámparas y vasijas para aceite. Parecía no haber diferencia entre ellas. Esto es lo mismo que ocurre con la iglesia que vive precisamente antes de la segunda venida de Cristo. Todas tienen el conocimiento de las Escrituras, han oído el mensaje de la venida de Jesús, y esperan confiadamente su aparición. En la parábola de las 10 vírgenes interviene un tiempo de espera, la fe es probada; y cuando se oye el clamor: “He aquí, el esposo viene; salid a recibirle”, muchos dentro de la iglesia no están listos. No tienen aceite en sus vasijas para las lámparas, están sin el Espíritu Santo.

Es importante resaltar que la clase representada por las vírgenes insensatas no está formada de hipócritas porque está claro que manifiestan respeto por la verdad y la han defendido. Su problema consiste en que no se han rendido a la obra del Espíritu Santo. No han permitido que su vieja naturaleza sea quitada. Estas personas se han contentado con una obra superficial. No conocen a Dios. No han estudiado su carácter; no han mantenido comunión con él; por lo tanto, no saben cómo confiar en él, cómo mirarlo y cómo vivir. Su servicio a Dios degenera en formulismo.

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En los postreros días vendrán tiempos peligrosos

El apóstol Pablo señala que ésta será la característica especial de aquellos que vivirán precisamente antes de la segunda venida de Cristo. Dice: “En los postreros días vendrán tiempos peligrosos: que habrá hombres amadores de sí mismos… amadores de los deleites —2 Timoteo 3: 1-5.

Esta es la clase de personas que en tiempo de peligro clama: Paz y seguridad. No sueñan con peligros. Cuando se despiertan alarmados entienden su error y tratan de que otros suplan su necesidad; pero en las cosas espirituales ningún hombre puede suplir la deficiencia del otro: “Las insensatas, tomaron sus lámparas, no tomando consigo aceite. Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron”.

El carácter es intransferible. Ningún hombre puede creer por otro. Ningún hombre puede recibir el Espíritu por otro. Nadie puede impartir a otro el carácter que es el fruto de la obra del Espíritu. La gracia de Dios ha sido libremente ofrecida a toda alma. Se ha proclamado el mensaje evangélico: “Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiere, tome del agua de la vida gratuitamente” —Apocalipsis 22:17.

La parábola nos enfoca en el carácter

“Y a la media noche fue oído un clamor: He aquí, viene el esposo; salid a recibirle. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan”.

En la parábola de las 10 vírgenes, cuando la voz proclamó a media noche: “He aquí, el esposo viene; salid a recibirle”, y las vírgenes que dormían se despertaron de su sueño, se vio quién había hecho la preparación para el acontecimiento. Ambas clases fueron tomadas desprevenidas; pero una estaba preparada para la emergencia, y la otra fue hallada sin preparación. Así también hoy en día, una calamidad repentina e inesperada, algo que pone al alma cara a cara con la muerte, demostrará si uno tiene verdadera fe en las promesas de Dios. Mostrará si el alma es sostenida por la gracia. La gran prueba final viene a la terminación del tiempo de gracia, cuando será demasiado tarde para que la necesidad del alma sea suplida.

Las diez vírgenes están esperando en el atardecer de la historia de esta tierra. Todas aseveran ser cristianas. Todas han recibido un llamado, tienen un nombre y una lámpara: todas profesan estar realizando el servicio de Dios. Aparentemente todas esperan la aparición de Cristo. Pero cinco no están listas. Cinco quedarán sorprendidas y espantadas fuera de la sala del banquete.

En la parábola, las vírgenes prudentes tenían aceite en las vasijas

“Mas las prudentes respondieron, diciendo: No; no sea que no haya suficiente para nosotras y vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras. Y entre tanto que ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta”.

En el día final, muchos pretenderán entrar en el reino de Cristo, diciendo: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Pero la respuesta es: “No os conozco, apartaos de mí”. En esta vida no han practicado el compañerismo con Cristo; por lo tanto, no conocen el lenguaje del cielo.

Los seguidores de Cristo han de verter luz sobre las tinieblas del mundo. Por medio del Espíritu Santo, la Palabra de Dios es una luz cuando llega a ser un poder transformador en la vida del que la recibe. Implantando el corazón los principios de su Palabra, el Espíritu Santo desarrolla en el ser humano los atributos de Dios. La luz de su gloria -su carácter- brilla en sus seguidores. Así ellos han de glorificar a Dios, han de iluminar el camino a la casa del Esposo, a la ciudad de Dios, a la cena de bodas del Cordero.

La venida del esposo ocurrió a medianoche

“Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Pero él, respondiendo, dijo: De cierto os digo: No os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”.

El tiempo de angustia, que irá en aumento hasta el fin, está a las puertas. No tenemos tiempo que perder. El mundo está agitado con el espíritu de guerra. Las profecías del capítulo 11 de Daniel casi han alcanzado su cumplimiento final.

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El tiempo de angustia- “angustia como no ha habido desde que hubo nación” —Daniel 12:1— es inminente, y no encontramos como las vírgenes dormidas. Debemos despertar y pedirle al Señor Jesús que nos sostenga y nos lleve a través del tiempo de prueba que está ante nosotros. El mundo se está volviendo más y más anárquico. Pronto una gran angustia sobrecogerá a las naciones, una angustia que no cesará hasta que Jesús venga.

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16 comentarios en “La parábola de las 10 vírgenes, explicación

  1. Elina

    Buenas tardes hermanos, entonces.. continuando con la explicación que estaba dando más arriba, podemos decir que iglesia, reino y la novia son equivalentes?

    1. Contacto Cerca Está Autor

      Hola Elina, la iglesia o sea nosotros, somos los invitados. La novia es el reino que se le ha de entregar a Jesús. De ahí que somos los invitados a las bodas del cordero. Apocalipsis nos dice que la novia es el reino o la Nueva Jerusalén… No solo el reino lo constituye la Santa Ciudad pero es la base de todo en lo que gobernará Jesús.

    1. Contacto Cerca Está Autor

      Nos alegra el corazón saber que compartir todo esto nos ayuda a crecer en el conocimiento del Señor. Gracias Marie!

  2. Ariel

    Bendiciones.
    Una pregunta: estoy de acuerdo con lo que dice el señor Garcia.
    Pero no entiendo por completo la analogia.
    1 la lampara del hombre es su espiritu

    2 si la lampara esta encendida, implica que el Espiritu Santo habita en ese espiritu

    3 ahora bien, que serian las vasijas en las cuales las virgenes prudentes llevaron una provicion extra de aceite?

    (No pueden ser el espiritu humano, ya se dice que es la lampara)

    1. Contacto Cerca Está Autor

      Hola Ariel, tanto la lámpara como la vasija se enfocan en lo mismo: son recipientes eran para llevar aceite (la vasija es la reserva extra). En este orden como seres humanos somos depositarios del Espíritu pero para efectos de ilustrar mejor la parábola, Jesús muestra que lo “extra” va en un recipiente como algo que no corresponde a una pequeña cantidad sino como a una buena reserva que ha de ayudar en el momento en que más se necesite…lámpara y vasija somos nosotros que recibimos este Don del cielo.

  3. Geisel García

    El aceite es la unción o la presencia del espíritu Santo en cada creyente…la palabra comprar se traduece cómo pagar un precio….en apocalipsis el señor le dice a la iglesia la odicea : te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego y también vestidos para que no estés desnudo.
    No se habla del factor dinero, se habla del precio de busqueda sincera y constante del creyente para tener esas aceite que es simbolo del Espíritu Santo.
    Por lo tanto está bien su sermón , su aplicación.

  4. Santiago Cardona

    Buenas tardes! Referente a tu estudio no me quedan claras 2 cuestiones:

    1) La parábola habla de las 10 vírgenes, y según tu estudio estas vírgenes hacen referencia a la iglesia. Sin embargo, tengo entendido que cuando se habla de la novia se hace referencia a la iglesia, y en el contexto cultural de la parábola cuando se habla de las vírgenes son las como las acompañantes de la novia. Siendo así, no me queda claro quien es la iglesia, ¿es la novia o son las vírgenes?

    2) Cuando dices que el aceite es símbolo del Espíritu Santo, ¿Cómo se entiende que las prudentes le dicen a las insensatas que vayan y compren aceite para ellas? No se caería en el mismo error que cayó Simón el mago al intentar pagar al apóstol Pedro por el don del Espíritu Santo.

    Espero puedas responder a mis inquietudes… Bendiciones desde Colombia!

    1. Contacto Cerca Está Autor

      Hola Santiago, gracias por escribirnos. La respuesta a la primera pregunta debe armarse como en un rompecabezas. En principio sí podemos hablar que las vírgenes son acompañantes o invitadas a la boda y que efectivamente representan a la iglesia. En esta parábola se habla de dos grupos de personas, uno que espera con regocijo la aparición del Señor y se ha estado preparando para ir a su encuentro, y otro que se da por satisfecho con lo poco que tiene nivel espiritual. En la parábola del capítulo 22 de Mateo se emplea la misma figura de las bodas y se ve que se está llamando a los invitados (la iglesia), pero estos no quieren ir y los que sí asisten deben llevar las vestiduras de boda (que representa el perfecto del carácter, lavado y emblanquecido en la sangre del Cordero, Mateo 22:11, Apocalipsis 7:14). Y entonces, ¿quién es la novia? Ten presente algo: al ser creado Adán se le dio autoridad sobre este mundo, pero la perdió al caer en la tentación con Satanás (Romanos 6:16, 2 Pedro 2:19). Luego Cristo al vivir una vida sin pecado derrotó a Satanás…y finalmente Cristo a partir de su resurrección se convierte en el nuevo gobernador de este mundo con una salvedad: el Reino aún no se le ha entregado. La boda representa el acto de dársele a Cristo el dominio total sobre este mundo y de ahí que llama a su iglesia para este evento. Así la novia es el reino que le será dado. Por eso la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que es la capital del reino y lo representa, se llama “la novia, la esposa del Cordero”: Apocalipsis 21:9,10 “Se acercó uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas con las últimas siete plagas. Me habló así: «Ven, que te voy a presentar a la novia, la esposa del Cordero. Me llevó en el Espíritu a una montaña grande y elevada, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios”. Salta a la vista que la Esposa representa la ciudad santa (o el Reino), y las vírgenes que van al encuentro del Esposo representan a la iglesia. En Apocalipsis, el pueblo de Dios lo constituyen los invitados a la cena de las bodas. Si son los invitados, no pueden representar también a la esposa. Cristo, según el profeta Daniel, recibirá del Anciano de días en el cielo “el dominio, y la gloria, y el reino”, recibirá la nueva Jerusalén, la capital de su reino, “preparada como una novia engalanada para su esposo”. Daniel 7:14.

      Para la segunda pregunta, la indicación dada por las vírgenes no representa que el don del Espíritu pueda ser comprado. Mas bien hace referencia a que un cristiano no puede hacer por otro lo que éste debe hacer por sí mismo en preparación para los momentos que se avecinan. Ninguno puede recibir el Espíritu en lugar de otro, ni tampoco puede transferirle el carácter que es fruto de la obra del Espíritu.

      Esperamos haber sido de alguna manera haberte dado claridad pero si algo quieres revisar por favor nos cuentas.

  5. Lucas avalos

    Ola hermanos en Cristo Jesús quería pedir oración por mi padre es un predicador misionero está en terapia espero en la voluntad del Señor si nos unimos como iglesia somos del mismo cuerpo que Cristo es la cabeza . El se llama Juan Domingo avalos

  6. Maritza

    Bellísimo estudio sirvió para mi relación con Nuestro Señor Jesucristo y por supuesto para relación con mi familia porque quiero estar lista como una novia esperando a mi esposo Jesus si ven Señor tu iglesia te espera

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