La reforma pro-salud y el mensaje del tercer ángel

Reforma pro-salud

Para entender cómo la reforma pro-salud y el mensaje del tercer ángel están relacionados, debemos centrarnos en un concepto: dominio propio. En la Biblia encontramos diferentes historias que nos muestras cómo la falta de control lleva a la caída de los seres humanos quienes no pueden dominar sus pasiones, deseos, apetitos, temperamentos y modos de pensar.

Adán y Eva cayeron en la tentación por el deseo de tomar lo prohibido (Génesis 3:6-7). Podemos decir que tuvieron un apetito intemperante. Cristo vino y soportó las más duras tentaciones de Satanás y venció el apetito mostrando que el hombre puede vencer —la tentación en el desierto, Lucas 4:1-4—. Así como Adán cayó en el apetito y perdió la bendición del Edén, los hijos de Adán pueden, por medio de Cristo, vencer el apetito y por la temperancia en todas las cosas volver al plan original de Dios para la humanidad.

Cristo sabía que a fin de llevar a cabo con éxito el plan de salvación debía comenzar la obra de redimir al hombre donde había comenzado la ruina. Adán cayó por satisfacer el apetito. Para enseñar al hombre su obligación de obedecer a la ley de Dios, Cristo empezó su obra de redención reformando los hábitos físicos del hombre.

Como en los días de Noé y Lot

Lucas 17:28-30: Y como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; y vino el diluvio, y destruyó a todos.

Jesús sabía que la complacencia del apetito produciría debilidad física y embotaría la mente para no discernir las cosas sagradas y eternas. Cristo sabía que el mundo estaba entregado a la glotonería y que esta sensualidad pervertiría las facultades morales.

En nuestra época existen los mismos pecados que los que trajeron la ira de Dios en los días de Noé. Los hombres y las mujeres llevan ahora el comer y el beber hasta la glotonería y la embriaguez. Este pecado prevaleciente, la complacencia del apetito pervertido, inflamó las pasiones de los hombres en los días de Noé, y condujo a una corrupción general, hasta que su violencia y sus crímenes alcanzaron al cielo, y Dios lavó la tierra de su contaminación moral por medio de un diluvio.

¿Qué tiene que ver esto con la reforma pro-salud y el mensaje del tercer ángel?

Apocalipsis 14:9-10 Y el tercer ángel los siguió, diciendo en alta voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente, o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, el cual es vaciado puro en el cáliz de su ira; y se atormentará con fuego y azufre delante de los santos ángeles, y delante del Cordero.

La reforma pro-salud está tan íntimamente relacionada con el mensaje del tercer ángel como la mano lo está con el cuerpo porque prepara al pueblo para la venida del Señor. Viene el momento en cada ser humano deberá decidir seguir la Ley de Dios o seguir los mandamientos de los hombres y los que no hayan aprendido a tener dominio propio verán cómo es de fácil transigir ante una prohibición de comprar y vender (Apocalipsis 13:17) o ante la posibilidad de perder la vida. Este es el mensaje de prevención que se menciona en Apocalipsis 14:9, el mensaje del tercer ángel.

Por otro lado, sabemos que en la sangre está la vida y que una sangre pura y fuerte puede impartir a todo el cuerpo los nutrientes que cada célula necesita. Entonces, si queremos tener un cerebro sano y lúcido por la calidad de sangre que lo alimenta, para recibir el mensaje del Señor y así tomar partido para recibir el sello de Dios tal como nos lo demanda el mensaje del tercer ángel, debemos vivir la reforma pro-salud en todos sus aspectos. Podemos empezar por evitar alimentos de mala calidad, los cuales llevan impurezas a la sangre y tienen una influencia agotadora sobre el organismo y las emociones.

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Preparación para el tiempo del fin

¿Cómo se toman decisiones radicales a favor del Señor cuando no se ha aprendido a dominar las pasiones más pequeñas?

Uno de los efectos más notorios desde la caída del ser humano fue la pérdida de la facultad del dominio propio por parte del hombre.  El cuerpo es el único medio por el cual la mente y el alma se desarrollan para la edificación del carácter. De ahí que Satanás busque el debilitamiento y la degradación de las facultades físicas. La intemperancia en el comer y el beber, y la complacencia de las bajas pasiones, entumecen las delicadas sensibilidades, de manera que las cosas sagradas se ponen al nivel de las cosas comunes.

El cuerpo tiene que ponerse en sujeción. Las facultades superiores de nuestro ser deben gobernar. Las pasiones deben obedecer a la voluntad, que a su vez ha de obedecer a Dios. La reforma pro-salud nos ayuda a esto. Las exigencias de Dios deben estamparse en la conciencia. Hombres y mujeres deben despertar y sentir su obligación de dominarse a sí mismos, su necesidad de ser puros y libertados de todo apetito depravante y de todo hábito envilecedor.

El Señor permite que sobre nosotros resplandezca la luz de la reforma pro-salud, para que veamos el pecado que cometemos al violar las leyes que él estableció en nuestro ser. Todos nuestros goces o sufrimientos pueden atribuirse a la obediencia o transgresión de la ley natural.

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La reforma pro-salud, el mensaje que lleva a otras verdades

Cuando se la dirige en forma debida, la obra en pro de la salud es una cuña de entrada, que abre camino para otras verdades a fin de alcanzar el corazón. Cuando el mensaje del tercer ángel es recibido en su plenitud, la reforma pro-salud recibe su lugar en la obra de la iglesia, en el hogar, en la mesa, y en todos los arreglos de la casa.  Así que el que profese piedad no considere con indiferencia la salud del cuerpo y crea que la intemperancia no es pecado.

Romanos 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

1 Pedro 2:11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.

Nuestro misericordioso Padre celestial ve la condición deplorable de los hombres que, a sabiendas unos, por ignorancia muchos, viven violando las leyes que él estableció. Pero por su amor y compasión hacia la humanidad, él hace resplandecer la luz de la reforma pro-salud. Promulga su ley y anuncia la penalidad que se aplicará a la transgresión de ella, para que todos puedan aprender y procuren vivir en armonía con la ley natural.

Preparación para la venida del Hijo del hombre

Durante años el Señor ha estado llamando la atención de sus hijos a la reforma pro-salud. Esta es una de las grandes ramas de la obra de preparación para la venida del Hijo del hombre.

Juan el Bautista salió con el espíritu y el poder de Elías, para preparar el camino del Señor, y para hacer volver el pueblo a la sabiduría de los justos. Él fue un representante de los que viven en estos últimos días, a quienes Dios ha confiado verdades sagradas para presentar delante del pueblo con el propósito de preparar el camino para la segunda aparición de Cristo. Juan era un reformador. El ángel Gabriel, directamente del cielo. dio un discurso sobre la reforma pro-salud al padre y a la madre de Juan. Dijo que no debía beber vino ni ninguna bebida fuerte, y que debía ser lleno del Espíritu Santo desde su nacimiento.

Malaquías declara:

“He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él volverá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres” (Mal. 4:5, 6). Aquí el profeta describe el carácter de la obra. Los que han de preparar el camino para la segunda venida de Cristo, son representados por el fiel Elías, así como Juan vino con el espíritu de Elías para preparar el camino para la primera venida de Cristo.

Así, el gran tema de la reforma debe presentarse y la mente del público despertarse. La temperancia en todas las cosas ha de relacionarse con el mensaje, para hacer volver al pueblo de Dios de su idolatría, su glotonería y su extravagancia en el vestido y en otras cosas.

El que aprecia la luz que el Señor le ha dado sobre la reforma pro-salud tiene una ayuda importante en la obra en que está empeñado de santificarse por medio de la verdad, y hacerse idóneo para la inmortalidad.

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